La educación en las sociedades tradicionales es una responsabilidad de la familia y la sociedad en su conjunto, este proceso de socialización que es educativo se da en diferentes momentos de la vida y permite la gradual integración del individuo en la vida social y laboral, en este sentido la educación comunitaria es un proceso que dura toda la vida y que es vital en la supervivencia del grupo ya que asegura que las nuevas generaciones asuman cierto tipo de comportamientos que garantizan lealtad étnica y lingüística, en este proceso de integración a la sociedad surge un primer tipo de enseñanza y aprendizaje en el seno familiar, siendo la observación, el juego y la imitación los recursos educativos a los que apelan los niños para aprender, en el caso de los padres se induce a hablar y a comunicarse con el mundo externo y a adoptar una serie de normas aprobados socialmente (Gutiérrez, 2008: 26)
En las sociedades tradicionales la transmisión de los conocimientos se da generalmente a través de complejos procesos orales que permiten la comunicación directa de una generación mayor con otra joven, el proceso de enseñanza parte de los padres para extenderse a la familia nuclear, a la familia extensa y a la comunidad, siendo primordial para la formación de la identidad individual y social y el respeto a los valores culturales propios.
La aceptación de las normas impuestas socialmente, influyen en la personalidad de los miembros de la sociedad y en la adopción de la identidad grupal, este proceso es uno de los mecanismos de la educación comunitaria mediante el cual los individuos se vuelven seres sociales y adoptan ciertas prácticas culturales y patrones sociales.
La educación comunitaria tiende a una integración del niño en la comunidad adulta, logrando que los niños adquieran responsabilidades desde temprana edad, además de suscitar en el niño un interés por su propia educación o autoaprendizaje, el aprendizaje es en gran medida empírico ya que el niño y el adolescente aprenden ciertas normas culturales por participación más que por obligación, es el caso de los niños quechuas y aymaras que se inician a temprana edad en la actividad del pastoreo, en este proceso los niños desarrollan una serie de juegos donde se hacen simulacros de estar tocando, produciendo la tierra o tejiendo. Si bien la observación e imitación de parte de los niños es parte de los procesos de aprendizaje individual, a medida que las personas crecen, los padres y la sociedad en su conjunto empiezan a transferir ciertos conocimientos, normas, principios que al final van a definir la base ideológica y social que tienen los individuos.
Los principios que se inculcan buscan el desarrollo de valores de respeto a la naturaleza, la enseñanza de estos valores se da a través de una serie de instituciones y mecanismos intencionales “dirigidos a instruir a la sociedad en las normes generales de conducta y en los conocimientos que constituyen parte principal de la cultura” (Beals, 1977: 696). Los estudios interculturales han demostrado que entre las sociedades tradicionales existen poderosos mecanismo enculturativos que aseguran la pervivencia cultura y la vigencia de una serie de normas sociales y jurídicas que garantizan la existencia del grupo social.
Los procesos educativos iniciados en la niñez y continuados en la adolescencia y la mayoría de edad, son parte de los procesos de socialización y de integración en
De esta manera las generaciones mayores inducen a las generaciones menores a adoptar una serie de pautas de conducta que son aceptadas socialmente, en esto los adultos se convierten en los agentes socializador principales, mediante este proceso de endoculturación.
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